
Corría el verano de 2010, mi seguimiento del baloncesto hasta esa época era casi nulo. Solía ver los campeonatos de selecciones en los que participaba España, y de la NBA no sabía casi nada, al margen de seguir lo que pasaba con Pau Gasol u otros paisanos en los periódicos de tirada nacional. Ese año se disputó el mundial de Turquía. España cayó en cuartos ante la Serbia de Teodosic. Así que sin mi equipo en la carrera por alzarse con el título me decidí por echar un vistazo a la final del torneo, en la que Estados Unidos se enfrentaba a la anfitriona. Estados Unidos llevaba una selección muy joven liderada por Derrick Rose y Kevin Durant. Pero mis ojos se fijaron en el número 7, un chaval con el pelo estilo último mohicano, que corría y saltaba mucho, era ágil, tenía desparpajo y se le notaba un carácter fuerte, era Russell Westbrook.
Aproximadamente un año después, empecé a ver algún partido de la NBA. Como supongo que nos pasa a casi todos, sentí la necesidad de hacerme fan de algún equipo. Que mejor opción para alguien que no tenía ni idea de la NBA que ser de los Oklahoma City Thunder, un equipo joven que ganaba muchos partidos, donde estaban Durant, un tipo con una gran barba(Harden) y mi flechazo deportivo del mundial de Turquía, Westbrook. Decisión fácil y nada original.
En el año 2012 llegó mi primera alegría(y casi última) como fan de la franquicia, los Thunder se clasificaban a las finales de la NBA. Todos sabemos lo que pasó, Lebron y compañía fueron superiores y se llevaron el anillo(4-1). Desde esa derrota, mi pasión por la NBA, Oklahoma y Russell fueron creciendo exponencialmente.
Con Russ es fácil empatizar, su caractér y pasión por el juego te hacen meterte mucho en los partidos. Disfrutar y sufrir con él y por él, hasta el punto de seguir odiando a Beverly por la lesión que le produjo de forma poco ética en los playoffs de 2013 o sentir que Durant te había traicionado también a ti con su marcha de Oklahoma en 2016.
El equipo durante estos años siempre ha competido aunque no se haya proclamado campeón ni haya llegado a otras finales. Cada año, cuando se llegaba a final de temporada siempre pensabas que con unos retoques el equipo podría hacerse con el ansiado título. Pero este año después de caer eliminados en primera ronda contra los Blazers la sensación era diferente. Sin ningún margen salarial, solo se podía fichar algún jugador por el mínimo y nuestros jugadores, al margen de George y Russell, no tenían atractivo en el mercado. Malo para un equipo que lleva tres años sin pasar de primera ronda. Aun así nadie podía presagiar lo que estaba por venir… Paul George se iba traspasado a Clippers, lo que conllevaba que lo mejor para Russ y Oklahoma era separar sus caminos.
Después de escuchar sus peticiones, los Thunder envían a Westbrook a Rockets con su amigo y antiguo compañero de equipo James Harden. Un día triste para cualquier aficionado de OKC, pero necesario. Además me alegro por Russell que va a volver a tener la oportunidad de volver a disputar el anillo con un equipo competitivo. Espero que lo consiga mientras Oklahoma avanza en su reconstrucción, y quién sabe… puede que cuando acabe su contrato vuelva al equipo que le vió crecer durante más de una década, y haga de mentor de la nueva camada joven de los Thunder. Seguro que algunos minutos de calidad todavía puede dar dentro de cuatro años.
Russ, suerte en tu nueva etapa, espero que consigas tus objetivos. Te estaré siguiendo, aunque siempre sea un Thunder. See you Brodie.
